Recomendaciones nacionales sobre hipertensión arterial y obesidad

Autores/as

  • Ramiro Sánchez Fundación Favaloro, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Palabras clave:

recomendaciones, hipertensión, obesidad

Resumen

La obesidad es considerada el mayor factor de riesgo para el desarrollo y mantenimiento de la hipertensión arterial. Consecuentemente, la hipertensión arterial es uno de los factores que se asocia a la obesidad en generar complicaciones cardiorrenales. El umbral de referencia de presión arterial en pacientes obesos es generalmente el mismo que se aplica en las guías de hipertensión arterial, siendo determinantes la prediabetes, la disfunción renal, incluyendo albuminuria, y la enfermedad cardiovascular1.

La obesidad y la hipertensión arterial se encuentran vinculadas. Comparado con individuos no obesos, aquellos con sobrepeso presentan niveles más elevados de presión arterial. En un estudio que incluyó 3216 adultos, el 58,1% de los normotensos tuvo normopeso, mientras que el 43,7% de los hipertensos era obeso1. La relación entre el IMC y la presión arterial es lineal, incluyendo un riesgo de hipertensión arterial de un 20 a un 30% con cada incremento del 5% del IMC. Diferentes estudios clínicos han demostrado que el mantenimiento del IMC por debajo de 25 kg/m2 representa una efectiva prevención en la hipertensión arterial.

Aquellos limitantes, como el escaso conocimiento (64% en población urbana de LATAM) y la relación con las complicaciones cardiovasculares, son profundamente considerados en telemedicina y en la iniciativa HEARTS (cubriendo 30 millones de adultos). El programa HEARTS, liderado por OMS y PAHO, es un modelo global que integra hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 (DM2) en “primary care”, utilizando programas de hábitos de vida, protocolos de actividad física, accesos libres a medicamentos, cartas de estratificación de riesgo, todo en su conjunto para reducir el riesgo cardiovascular en LATAM3.

El tratamiento de la hipertensión arterial en pacientes con obesidad y/o DM2 incluye el perfeccionamiento de los planes de alimentación y la combinación dual, triple o cuádruple de terapia antihipertensiva, incluyendo ACEI o BRA con antagonistas cálcicos y/o diuréticos similares a tiazidas o clortalidona, preferentemente en un solo comprimido. La recomendación es alcanzar cifras de <130/80 mmHg, si es tolerado. Los objetivos del tratamiento deben ser individualizados en individuos adultos mayores y frágiles. El tratamiento antihipertensivo en pacientes diabéticos se complementa con ISGLT2 e incretinas.

Biografía del autor/a

Ramiro Sánchez, Fundación Favaloro, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Jefe de la Unidad Metabólica e Hipertensión Arterial

Citas

I. Coca A, Sánchez R, Molina de Salazar DI, Peñaherrera E, et al. 2026 Latin American consensus for the management of patients with hypertension and cardio-renal and metabolic disturbances: endorsed by the Latin American Society of Hypertension, the Iberoamerican Hypertension League, and the World Hypertension League. J Hypertens. 2026;44(6):885-910. doi:10.1097/HJH.0000000000004290

II. Kibria GMA, Crispen R, Chowdhury MAB, Rao N, Stennett C. Disparities in absolute cardiovascular risk, metabolic syndrome, hypertension, and other risk factors by income within racial/ethnic groups among middle-aged and older US People. J Hum Hypertens 2023; 37:480–490.

III. Rosende A, Romero C, DiPette DJ, Brettler J, Van der Stuyft P, Satheesh G, et al. Candidate interventions for integrating hypertension and cardiovascular-kidney-metabolic care in primary health settings: HEARTS 2.0 phase 1. Glob Heart 2025; 20:45.

Descargas

Publicado

01-10-2026

Número

Sección

Cápsulas parte 2