Vacunación en diabetes una mirada intersocietaria

Autores/as

  • Natalia Nachón Sociedad Argentina de Medicina, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Palabras clave:

diabetes, vacunas

Resumen

La vacunación es una de las intervenciones preventivas de mayor impacto en la persona con diabetes mellitus (DM), en quien las infecciones inmunoprevenibles presentan mayor incidencia y gravedad1. Su indicación, no obstante, excede la condición metabólica: menos del 20% presenta únicamente DM, y la mayoría reúne condiciones cardiovasculares, renales o propias del envejecimiento, sobre las que cada especialidad emite recomendaciones válidas y específicas1. El paciente debe integrarse en un esquema único, priorizarse y prescribirse. En este camino de la recomendación disponible a la prescripción efectiva es donde el proceso se interrumpe.

En una encuesta poblacional argentina sobre 32.365 adultos, la cobertura fue de 51,6% para influenza y 16,2% para neumococo2; en adultos evaluados en 2020 en tres regiones, de 37,7% y 24,7%, respectivamente3. El desconocimiento de las vacunas indicadas y la ausencia de prescripción concentran la mayor proporción de oportunidades perdidas, mientras que el rechazo activo es minoritario4. La brecha no se explica, por lo tanto, ni por indisponibilidad de vacunas ni por negativa del paciente.

El efecto atribuible al profesional está cuantificado: ante una actitud favorable del médico, la probabilidad de vacunación alcanza el 90% en pacientes predispuestos y el 87% en reticentes, y desciende al 7% cuando la actitud negativa es compartida4. En la cohorte citada, la cobertura ascendió al 71,7% y al 59% en el subgrupo con indicación registrada para ambas vacunas3. El médico clínico cumple aquí una función que no compite con la de las demás especialidades, sino que depende de ellas: recibe recomendaciones emitidas en paralelo, las convierte en un esquema único para un paciente concreto y sostiene su cumplimiento en el seguimiento longitudinal.

La transmisión de información precisa resulta, por sí sola, insuficiente para incrementar las tasas de vacunación4. La evidencia respalda la comunicación estructurada como competencia clínica de efecto medible: marcos como ASPIRE, presentar una recomendación explícita, abordar de manera proactiva las preocupaciones sobre seguridad, responder y empatizar, y la entrevista motivacional actúan sobre los determinantes individuales de la decisión y mejoran la aceptación de la vacunación4. Su eficacia depende de la confianza y la continuidad del vínculo asistencial, condiciones propias del seguimiento longitudinal del médico clínico. La comunicación clínica constituye así el mecanismo que convierte la indicación en decisión aceptada, y allí reside el mayor margen para reducir la brecha de cobertura vacunal.

Biografía del autor/a

Natalia Nachón, Sociedad Argentina de Medicina, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Presidente de la Sociedad Argentina de Medicina

Citas

I. Musso C, Mociulsky J, Aranguren F, Debiaggi C, Commendatore V, Rozenek M, et al. Recomendaciones de vacunación para adultos con diabetes mellitus. Rev Soc Argent Diabetes 2026; 60: 123-37.

II. Vizzotti C, Katz N, Stecher D, Aquino A, Juárez MDV, Urueña A. Evaluación del uso en adultos de cuatro vacunas: una encuesta poblacional en Argentina. Medicina (B Aires) 2018; 78: 76-82.

III. Matta MG, Pulido L, Herrera-Paz JJ, et al. Influenza and pneumococcal vaccine prescription for adults during COVID-19 first wave in three regions of Argentina. Vaccine 2023; 41: 1541-4.

IV. Nachón MN, Mirofsky M, Durán MV, Savia A, Rosas A, Zunino S, Cámera L, Ledesma R, Milione H, Valdez P. Vacunación en adultos: estrategias prácticas para promover la adherencia. Consejo de Vacunas, Sociedad Argentina de Medicina. Medicina (B Aires) 2025.

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Publicado

01-10-2026

Número

Sección

Mesa intersocietaria