El lenguaje importa. Distintos estilos de aprendizaje y actividades acordes

Autores/as

  • Betsy Rodríguez Líder regional, Georgia, Estados Unidos

DOI:

https://doi.org/10.47196/diab.v60i1Sup.1401

Palabras clave:

educación, diabetes

Resumen

La educación en diabetes mellitus (DM) no depende únicamente de la exactitud de la información transmitida. Las palabras elegidas, el tono, la actitud y la forma de enseñar influyen en la confianza, la participación y la experiencia de las personas que viven con diabetes. El lenguaje estigmatizante -por ejemplo, “diabético”, “no adherente” o “falló el tratamiento- puede atribuir culpa y reducir a la persona a su condición. Un lenguaje centrado en la persona, respetuoso y libre de juicios favorece una relación colaborativa y reconoce que las decisiones sobre el manejo de la diabetes ocurren dentro de realidades personales, familiares, culturales y sociales diversas1,2.

La exposición analiza cómo reformular expresiones frecuentes: “persona que vive con DM” en lugar de “diabético”; “la persona está enfrentando barreras” en lugar de “no adherente”; y “el plan actual no alcanzó los objetivos acordados” en lugar de “falló el tratamiento”. Estos cambios no constituyen únicamente una cuestión de cortesía: modifican el foco de la conversación, pasando de juzgar a explorar, escuchar y resolver problemas en conjunto.

También se examinan los denominados “estilos de aprendizaje”. Aunque las personas pueden manifestar preferencias, la evidencia no respalda clasificarlas en categorías fijas ni asumir que aprenden mejor cuando la enseñanza se ajusta exclusivamente a una modalidad determinada3. En la práctica, se recomienda una educación multimodal que combine mostrar, conversar, leer y escribir, y practicar. Una misma idea puede presentarse mediante imágenes o demostraciones, preguntas e historias, materiales breves, role-play y resolución de problemas. La selección debe responder al contenido, al contexto, a las capacidades, a los recursos disponibles y a las preferencias expresadas por la persona.

Finalmente, se propone teach-back como estrategia para confirmar la comprensión. El educador explica una idea breve, solicita que la persona la exprese con sus propias palabras, aclara lo necesario y vuelve a comprobar. Teach-back no evalúa a la persona; permite valorar qué tan claramente se explicó la información y corregir confusiones oportunamente4.

La educación efectiva comienza al escuchar. No requiere etiquetar a las personas, sino adaptar la comunicación, ofrecer oportunidades de participación y confirmar la comprensión. Las palabras también cuidan.

Biografía del autor/a

Betsy Rodríguez, Líder regional, Georgia, Estados Unidos

Educadora en diabetes

Citas

I. Association of Diabetes Care & Education Specialists. Speaking the language of diabetes: language guidance for diabetes-related conversations, research, education and publications. Chicago: ADCES; 2024.

II. International Diabetes Federation, South and Central America Region. El lenguaje importa. IDF SACA; 2024.

III. Pashler H, McDaniel M, Rohrer D, Bjork R. Learning styles: concepts and evidence. Psychol Sci Public Interest. 2008;9(3):105-119. doi:10.1111/j.1539-6053.2009.01038.x.

IV. Talevski J, Wong Shee A, Rasmussen B, Kemp G, Beauchamp A. Teach-back: a systematic review of implementation and impacts. PLoS One. 2020;15(4):e0231350. doi:10.1371/journal.pone.0231350.

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Publicado

01-10-2026

Número

Sección

4 VOCES EN 10 MINUTOS parte 3