Prevención del deterioro cognitivo a través de la alimentación

Autores/as

  • Laura Nair Pelayo Universidad Fundación Barceló, Hospital de Clínicas José de San Martín, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Palabras clave:

diabetes, deterioro cognitivo, alimentación

Resumen

El deterioro cognitivo representa una de las complicaciones emergentes de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y resulta de la interacción entre la resistencia a la insulina cerebral, la inflamación crónica de bajo grado, el estrés oxidativo, la disfunción vascular y las alteraciones del eje intestino-cerebro. En este contexto, la nutrición trasciende el concepto clásico de aporte energético para entenderse como un conjunto de señales biológicas capaces de modular estos mecanismos fisiopatológicos y, potencialmente, modificar la trayectoria del envejecimiento cerebral.

La evidencia disponible sostiene que los mayores beneficios se obtienen mediante patrones alimentarios integrales más que por el consumo aislado de nutrientes. La dieta MIND (Mediterranean-DASH Diet Intervention for Neurodegenerative Delay), desarrollada a partir de los patrones Mediterráneo y DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), es el modelo nutricional con mayor respaldo para la preservación de la función cognitiva, que ha dado lugar a interesantes controversias en estudios clínicos prospectivos más recientes. Asimismo, el estudio FINGER demostró que la combinación de alimentación saludable, actividad física, entrenamiento cognitivo y control intensivo de los factores de riesgo cardiovascular logra ralentizar el deterioro cognitivo en personas con riesgo aumentado, reforzando el concepto de intervención multidominio.

Los componentes característicos de la dieta MIND -verduras de hoja verde, otros vegetales, frutos rojos, frutos secos, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva, pescado y aves- actúan mediante múltiples vías biológicas. La modulación de la respuesta inflamatoria, la preservación de la función endotelial cerebral, el aporte de ácidos grasos omega-3, vitaminas del complejo B y fibra dietaria, junto con la interacción con la microbiota intestinal y la generación de metabolitos bioactivos, permiten comprender cómo un patrón alimentario puede influir sobre la homeostasis cerebral más allá del control glucémico.

La cronobiología incorpora una dimensión adicional a este paradigma. La alimentación restringida en el tiempo, alineada con los ritmos circadianos, favorece la sincronización de los relojes metabólicos periféricos y centrales, mejora la sensibilidad a la insulina y podría contribuir a reducir la neuroinflamación y preservar la función cerebral.

En conjunto, la evidencia actual respalda una visión integradora en la que la alimentación no solo aporta energía y nutrientes, sino que constituye un sistema de señales biológicas capaz de modular la inflamación, la función vascular, la microbiota intestinal y los ritmos circadianos. Desde esta perspectiva, la intervención nutricional emerge como una estrategia potencial de neuroprotección en personas con DM2.

Biografía del autor/a

Laura Nair Pelayo, Universidad Fundación Barceló, Hospital de Clínicas José de San Martín, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Médica diplomada, Universidad de Buenos Aires (UBA), especialista en Nutrición

Citas

I. Morris MC, et al. MIND diet associated with reduced incidence of Alzheimer's disease. Alzheimers Dement. 2015.

II. Ngandu T, et al. A 2-year multidomain intervention of diet, exercise, cognitive training, and vascular risk monitoring versus control to prevent cognitive decline in at-risk elderly people (FINGER). Lancet. 2015.

III. Soldevila-Domenech N, et al. Mediterranean diet, metformin and cognitive function in older adults with metabolic syndrome: PREDIMED-Plus Cognition Study. 2021.

IV. McHill AW, et al. Time-restricted eating and circadian biology: implications for metabolic health. Annu Rev Nutr. 2024.

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Publicado

01-10-2026

Número

Sección

Simposios parte 7